¿Sabías que...?

¿Sabías que los músculos oculares son los más activos del cuerpo?

Ahora mismo, mientras lees estas líneas, tienes seis pequeños músculos trabajando a un ritmo frenético en cada ojo. Sin descanso. Sin quejarse. Sin que tú lo notes. Los músculos extraoculares son los más activos de todo el cuerpo humano, y sin embargo casi nadie habla de ellos.

Para entender por qué son tan extraordinarios, hay que compararlos con sus competidores más obvios. El corazón late unas 100.000 veces al día, lo cual es impresionante. Los músculos de las piernas de un corredor de maratón trabajan durante horas seguidas. Pero ninguno de ellos se acerca al ritmo que mantienen los músculos de tus ojos desde el momento en que abres los párpados por la mañana hasta que los cierras por la noche.

Un motor de precisión milimétrica

Cada ojo está controlado por seis músculos que trabajan en perfecta coordinación, como los cables de una marioneta extraordinariamente sofisticada. Se llaman músculos extraoculares y tienen nombres que suenan a película de ciencia ficción: recto superior, recto inferior, recto medial, recto lateral, oblicuo superior y oblicuo inferior.

Su misión es mover el globo ocular en todas las direcciones con una precisión que ningún instrumento mecánico ha logrado imitar del todo. Pero lo verdaderamente asombroso no es su fuerza, sino su velocidad. Cada vez que tus ojos saltan de un punto a otro, algo que se llama “sacada”, lo hacen en apenas 200 milisegundos. Es el movimiento más rápido que produce el cuerpo humano de forma voluntaria.

Sacadas: los saltos invisibles que no percibes

Aquí viene el dato que más suele sorprender. Aunque sientes que tus ojos se mueven de forma suave y continua, en realidad no es así. Tus ojos se mueven a saltos constantemente, incluso cuando crees que estás mirando algo fijo. Realizas entre 3 y 5 sacadas por segundo cuando lees, y hasta 170.000 sacadas al día en condiciones normales.

¿Por qué no lo notas? Porque el cerebro es un editor magistral. Durante cada sacada, suprime activamente la información visual para que no percibas el borrón del movimiento. Es lo mismo que ocurre cuando te miras al espejo y mueves los ojos: nunca ves tus propios ojos moviéndose, aunque alguien que te observara desde fuera sí los vería.

Resistentes como ningún otro

Los músculos extraoculares tienen otra particularidad única. Están compuestos por una combinación de fibras musculares que no existe en ningún otro músculo del cuerpo. Esta mezcla les permite reaccionar con rapidez explosiva y mantener la resistencia durante horas sin fatigarse. Son, a la vez, velocistas y fondistas.

También tienen una de las mayores densidades de nervios del organismo. Mientras que en un músculo del brazo hay una neurona motora por cada cien fibras musculares aproximadamente, en los músculos oculares esa proporción puede ser de una neurona por cada tres fibras. Eso explica el control tan fino y preciso que tenemos sobre la mirada.