¿Sabías que...?

¿Sabías que la piel es el órgano más grande del cuerpo?

Cuando pensamos en órganos vitales, la mente va directamente al corazón o al cerebro. Pero el órgano más grande que tenemos lo llevamos encima, literalmente, la piel. En un adulto medio, ocupa entre 1,5 y 2 metros cuadrados y puede llegar a pesar casi 5 kilos. Y sin embargo, es probablemente el órgano al que menos atención médica prestamos.

Mucho más que una envoltura

La piel no es simplemente la capa que nos separa del mundo exterior. Es un sistema vivo y complejo con tres capas diferenciadas, epidermis, dermis e hipodermis, que trabajan de forma coordinada para mantenernos sanos. Su función más conocida es la de barrera: nos protege de bacterias, virus, radiación ultravioleta y agresiones físicas. Pero ahí no acaba su trabajo.

La piel regula la temperatura corporal a través del sudor y la circulación sanguínea, actúa como sensor permanente del entorno gracias a millones de receptores nerviosos que detectan el tacto, el dolor, el calor y el frío, y es la principal fuente de vitamina D del organismo, que sintetiza al contacto con la luz solar. También cumple una función inmunológica: alberga células especializadas que detectan y neutralizan amenazas externas antes de que lleguen al interior del cuerpo.

Una ventana a la salud interior

Los médicos llevan siglos usando la piel como indicador del estado general del organismo, y con razón. El color amarillento puede señalar problemas hepáticos. La palidez extrema puede indicar anemia. La aparición repentina de manchas o cambios en lunares existentes puede ser la primera señal de un melanoma, el tipo de cáncer de piel más peligroso. La piel habla, y saber leerla puede marcar una diferencia importante