¿Sabías que...?

¿Sabías que España es líder mundial en donación de órganos?

Frankenstein, la novela de Mary Shelley publicada en 1818 y llevada muchas veces al cine, imaginó a una criatura creada con partes de distintos cuerpos. Lo que entonces parecía pura fantasía es hoy una realidad médica que salva vidas, el trasplante de órganos, y España lleva más de tres décadas a la cabeza del mundo en donación de órganos de personas fallecidas por habitante.

Qué tiene de real y de ficción

En la novela, la criatura cobra vida gracias a la electricidad. En la realidad, un trasplante exige compatibilidad entre donante y receptor, una cirugía compleja realizada por equipos especializados y, por lo general, un tratamiento de por vida con medicamentos inmunosupresores que evitan el rechazo del órgano.

Los datos de 2025

Según el balance de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), en 2025 se realizaron en España 6.335 trasplantes, lo que equivale a 129 por cada millón de habitantes. Hubo 2.547 donantes fallecidos, una tasa de 51,9 por millón, similar al récord de 2024. En la comparativa internacional de ese año, Estados Unidos registró 49,7 donantes por millón, Italia 30,6, Francia 28,6 y el conjunto de la Unión Europea 24,2. Aun así, a 31 de diciembre de 2025 había 5.163 personas esperando un trasplante, entre ellas 77 niños, por lo que cada donación cuenta.

Cómo funciona el modelo español

El sistema se apoya en la ley de trasplantes de 1979 y en una coordinación que combina un organismo nacional, la ONT, con coordinadores de trasplantes en los hospitales autorizados, que suelen ser médicos de cuidados intensivos y dirigen todo el proceso de donación. La donación es voluntaria, altruista, anónima y gratuita, y los donantes no pueden recibir ninguna compensación económica. En España todas las personas son posibles donantes tras su fallecimiento, salvo que hayan expresado su oposición. En la práctica, el equipo médico conversa con los familiares, porque la persona pudo haber comunicado su decisión de palabra.

Tipos de donación

La mayoría de los órganos procede de personas fallecidas. En 2025, 1.416 donantes lo fueron tras una parada cardiaca, la llamada donación en asistolia, que representó el 56% del total, y el resto lo fueron en muerte encefálica. También existe la donación de vivo, en la que una persona sana cede un riñón o una parte del hígado a otra. En 2025 hubo 408 donantes vivos, 402 de riñón y 6 de hígado parcial.

Quién puede ser donante

Casi cualquier persona puede serlo, y la edad por sí sola no impide donar. Son los médicos quienes valoran en el momento si los órganos y tejidos son aptos, por lo que no conviene descartarse de antemano. Algunas enfermedades pueden impedir la donación, y eso solo lo determina el equipo médico.