La resonancia magnética terapéutica MBST gana terreno en clínicas de fisioterapia españolas como tratamiento no invasivo para la artrosis, aunque la comunidad científica pide cautela ante la falta de estudios independientes en humanos.
Desarrollada en Alemania en 1998, la tecnología aplica campos magnéticos de baja intensidad sobre la articulación afectada. Según sus promotores, el impulso magnético orienta los protones de hidrógeno de las células dañadas y, al liberarse esa energía, se activan procesos antiinflamatorios y regenerativos en el cartílago y el hueso subcondral. El tratamiento se administra en sesiones breves, no requiere infiltraciones ni medicación, y el único efecto notado por los pacientes suele ser un ligero aumento de las ganas de orinar durante la sesión.
Las clínicas que ofrecen MBST citan mejoras de movilidad perceptibles a los pocos días y una valoración más completa del efecto entre el tercer y el cuarto mes de tratamiento. Hablan también de más de 230 publicaciones científicas que respaldarían la técnica, con tasas de reducción del dolor superiores al 80% en algunos casos.
La artrosis, una enfermedad articular degenerativa que provoca pérdida progresiva de cartílago y dolor crónico, afecta sobre todo a mayores de 50 años y constituye una de las principales causas de limitación funcional en la población adulta. El abanico de tratamientos disponibles va desde analgésicos y fisioterapia convencional hasta la cirugía de sustitución articular en los casos más avanzados, y la búsqueda de alternativas intermedias ha impulsado el interés por técnicas como la MBST.
Para los pacientes que valoran someterse a este tratamiento, los especialistas recomiendan consultarlo primero con su médico de referencia y contrastar las promesas de las clínicas privadas con la evidencia disponible en publicaciones revisadas por pares, más allá de los materiales divulgativos de los propios fabricantes o centros que comercializan la terapia.



