Qué diferencia hay entre un genérico y la marca original

En la farmacia es habitual escuchar la misma pregunta: si el genérico funciona igual que la marca de siempre. La duda tiene sentido, porque el precio suele ser bastante más bajo y eso genera desconfianza. La respuesta, según coinciden médicos y farmacéuticos, es que ambos comparten el mismo principio activo, la misma dosis y la misma forma de actuar en el cuerpo.

El origen de la diferencia de precio

Un medicamento genérico nace cuando la patente del original caduca. Esa patente protege durante años la exclusividad del laboratorio que investigó y desarrolló el fármaco, un proceso que cuesta mucho tiempo y dinero. Una vez que expira, otros laboratorios pueden fabricar la misma molécula sin repetir todos esos estudios previos, porque la eficacia y la seguridad del principio activo ya están demostradas.

Ahí está la clave del precio más bajo. El genérico no ahorra en investigación porque esa parte ya la hizo el medicamento original. El nuevo fabricante solo tiene que demostrar algo llamado bioequivalencia, es decir, que su versión se absorbe en el organismo con un comportamiento comparable al de la original. Las agencias del medicamento, como la AEMPS en España, exigen pruebas concretas antes de aprobar cualquier genérico.

El mito del 20 por ciento

Existe una creencia muy extendida y falsa: que el genérico lleva un 20% menos de principio activo que la marca. En realidad, ese porcentaje se refiere al margen de variabilidad permitido en la absorción del fármaco, un fenómeno que ocurre de forma natural entre distintas personas, e incluso entre distintos lotes de un mismo medicamento, sea genérico o de marca. No afecta al contenido real de principio activo ni compromete la eficacia del tratamiento.

Lo que sí puede cambiar

Los llamados excipientes son las sustancias que acompañan al principio activo y que ayudan a dar forma a la pastilla, el jarabe o la cápsula. También puede variar el color, el tamaño o el envase, porque esos elementos no están protegidos por la patente original y cada laboratorio los diseña a su manera. En personas con alergias muy concretas a algún excipiente, este detalle merece atención, y ahí el farmacéutico puede orientar sobre qué opción conviene mejor.

Otra duda habitual es si los genéricos se fabrican con menos control. Pasan por los mismos organismos reguladores y las mismas exigencias de calidad que cualquier otro medicamento antes de llegar a la farmacia. De hecho, en algunos casos, un mismo laboratorio fabrica tanto la marca original como su versión genérica en las mismas plantas.

Por qué cambia el nombre

Mientras la marca original tiene un nombre comercial propio, el genérico suele llevar el nombre del principio activo seguido del laboratorio que lo fabrica. Por eso, un mismo fármaco puede aparecer bajo varias denominaciones en el mostrador de la farmacia, aunque el efecto en el cuerpo sea equivalente.

En la práctica, elegir entre uno u otro suele ser una decisión de precio más que de eficacia. Los sistemas de salud público, de hecho, priorizan los genéricos precisamente porque permiten ahorrar sin renunciar a la calidad del tratamiento. Y en muchos casos, el médico ya prescribe directamente el principio activo, dejando que sea la farmacia quien ofrezca la opción disponible ese día.

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