Cronotipo

El cronotipo es la tendencia natural de cada persona a sentirse más activa o más somnolienta en determinadas franjas del día. No es una simple cuestión de costumbre, sino un rasgo biológico determinado en gran parte por la genética, que explica por qué algunas personas rinden mejor por la mañana y otras alcanzan su mejor momento bien entrada la tarde o la noche.

Los tipos más conocidos

Habitualmente se distingue entre personas de cronotipo matutino, que se despiertan con facilidad temprano y notan su energía decaer antes por la noche, y personas de cronotipo vespertino, a las que les cuesta más madrugar pero mantienen un buen rendimiento hasta más tarde. Entre ambos extremos existe un amplio grupo intermedio, que representa a la mayoría de la población y no se identifica claramente con ninguno de los dos perfiles.

Por qué influye en la vuelta a la rutina

Los horarios laborales y escolares suelen estar diseñados pensando en un cronotipo intermedio o matutino, lo que puede suponer una desventaja añadida para las personas vespertinas cuando llega septiembre. Obligar al cuerpo a madrugar en contra de su tendencia natural genera un desajuste similar al que provoca un cambio de huso horario, con más dificultad para concentrarse y mayor sensación de cansancio en las primeras horas del día.

Se puede modificar, pero con límites

Aunque el cronotipo tiene un componente genético fuerte, ciertos hábitos como la exposición a luz natural por la mañana, horarios de sueño constantes y una buena higiene del sueño pueden ayudar a suavizar estas diferencias. Sin embargo, forzar de forma sistemática un ritmo contrario al cronotipo propio suele generar un cansancio acumulado que no siempre se resuelve solo con dormir más horas.

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