Frutos secos de otoño: nueces frescas y castañas

Con la llegada del otoño, el mercado empieza a llenarse de dos frutos secos muy característicos de esta época del año: la nuez fresca y la castaña. Aunque ambos se asocian al frío y a los meses más avanzados del año, su temporada comienza antes de lo que muchos piensan, justo en este tramo de transición entre el verano y el otoño.

Cuándo empiezan a aparecer

Octubre es el mes en el que tradicionalmente se cosechan las primeras nueces del año, coincidiendo con el pleno inicio del otoño. Las castañas, por su parte, tienen una temporada que suele arrancar también en octubre y se prolonga hasta noviembre o diciembre, dependiendo de la región y de las condiciones climáticas de cada año. En España, comunidades como Galicia, Asturias o Castilla y León concentran buena parte de la producción y de la tradición en torno a este fruto.

La nuez fresca, un valor nutricional distinto

La nuez recién recolectada, con su cáscara todavía verde o poco endurecida, tiene una textura más blanda y un sabor más suave que la nuez seca habitual del resto del año. Nutricionalmente, sigue aportando ácidos grasos saludables, fibra y minerales como el magnesio, aunque su contenido en agua es mayor que el de la nuez seca, lo que también hace que se conserve durante menos tiempo una vez recolectada.

La castaña, un fruto seco distinto a los demás

La castaña se diferencia del resto de frutos secos por su composición: contiene menos grasa y un mayor porcentaje de agua, cercano al 50%, lo que la convierte en uno de los frutos secos con menor contenido calórico. Esta característica la hace especialmente adecuada como alimento reconfortante en los primeros días de frío, ya sea asada, cocida o incorporada en platos más elaborados.

Un buen momento para incorporarlos a la dieta

Aprovechar el inicio de esta temporada permite disfrutar de ambos frutos en su mejor momento de sabor y frescura. Incorporar nueces frescas a ensaladas o como snack, y empezar a introducir castañas en guisos, cremas o simplemente asadas, es una forma sencilla de ir adaptando la alimentación al cambio de estación, aprovechando el valor nutricional que ambos alimentos aportan en esta época del año.

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