Cuando termina el verano, muchas personas dan por hecho que la temporada de alergias también llega a su fin. Sin embargo, el otoño trae su propio perfil de alérgenos, distinto al de la primavera, pero capaz de generar molestias reales en quienes son sensibles a determinados pólenes o a los ácaros del polvo.
El polen no desaparece del todo
Aunque los recuentos de polen en septiembre y octubre son inferiores a los de primavera, todavía hay plantas que polinizan en esta época del año. Las amarantáceas, como la salsola, comienzan a polinizar a finales de agosto y continúan haciéndolo durante septiembre y octubre, especialmente en zonas del sureste peninsular como Murcia, Albacete o Almería. Además, factores meteorológicos como un verano seco seguido de lluvias en agosto y septiembre pueden provocar un repunte puntual de estos pólenes otoñales, según explican especialistas en alergología.
Los ácaros ganan protagonismo en interiores
A medida que se avanza en el otoño, cobra especial importancia otro tipo de alérgeno: los ácaros del polvo, cuya presencia aumenta porque se pasa más tiempo dentro de los domicilios en comparación con los meses de verano. El uso progresivo de la calefacción, junto con una menor ventilación de los hogares, crea un ambiente propicio para su proliferación, lo que convierte los dormitorios y los espacios cerrados en focos habituales de síntomas para las personas alérgicas a los ácaros.
Cómo distinguir uno de otro
No siempre resulta fácil identificar si las molestias vienen del polen o de los ácaros. Como norma orientativa, cuando los síntomas empeoran al aire libre, con estornudos en ráfaga y ojos irritados, suele tratarse de polen. Si, por el contrario, las molestias se intensifican en la cama, al despertar o al limpiar la casa, es más probable que el origen esté en los ácaros del polvo doméstico.
Medidas para reducir los síntomas
Ventilar bien el hogar, lavar con frecuencia la ropa de cama, limpiar el polvo con regularidad y cambiar los filtros de la calefacción son medidas sencillas que ayudan a reducir la exposición a estos alérgenos en interiores. Para quienes son sensibles al polen, consultar los calendarios polínicos y evitar el aire libre en los días de mayor incidencia también resulta útil.
Cuándo acudir al especialista
Si los síntomas se repiten cada otoño, se intensifican o no mejoran con medidas básicas de control ambiental, lo recomendable es acudir a un especialista en alergología para identificar el alérgeno concreto y valorar un tratamiento adecuado.



