Lavarse las manos, ventilar y usar mascarilla en los momentos de más riesgo reducen mucho la transmisión de gripe, covid y catarros. Son medidas pequeñas que funcionan mejor cuando se combinan.
En otoño se juntan el regreso a la rutina, los espacios cerrados y el aumento de los virus respiratorios. La oficina y el transporte público concentran a muchas personas durante horas, así que son dos de los lugares donde más se contagian la gripe, el covid y los catarros comunes. Ninguna medida protege por sí sola, pero varias a la vez bajan de forma notable el riesgo.
Lavarse las manos con frecuencia
Muchos virus se transmiten al tocar superficies y llevarse después las manos a la cara. Lavarlas con agua y jabón durante al menos 20 segundos es lo más eficaz, sobre todo al llegar al trabajo, antes de comer y después de sonarse la nariz o de usar el transporte. Si no hay lavabo cerca, sirve un gel hidroalcohólico, siempre que las manos no estén visiblemente sucias. Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca completa la medida.
Ventilar los espacios
El aire cerrado favorece que los virus se acumulen. Abrir las ventanas unos minutos varias veces al día, y de forma cruzada si es posible, renueva el ambiente y reduce la carga vírica. En las salas de reuniones conviene ventilar antes y después de cada uso, y si la reunión es larga, hacer pausas con las ventanas abiertas. Si la oficina depende del aire acondicionado, es importante que los filtros estén bien mantenidos.
Cuidar las superficies compartidas
Teclados, ratones, teléfonos, pomos y mandos de la cafetera son puntos de contacto habituales. Limpiarlos con regularidad con una toallita desinfectante, sobre todo si se comparten, ayuda a cortar la cadena. No hace falta una desinfección obsesiva, y es más útil la costumbre de lavarse las manos que la de limpiar todo constantemente.
Usar mascarilla cuando conviene
En el transporte público lleno, con poca ventilación y trayectos largos, una mascarilla bien ajustada reduce el riesgo, y los modelos FFP2 ofrecen la mayor protección. También es una buena opción en momentos de alta circulación de virus, para personas con defensas bajas o para quienes conviven con alguien vulnerable. Lo más importante es que quede pegada a la cara, cubriendo nariz y boca.
En el transporte público
Siempre que se pueda, conviene evitar las horas punta o elegir los vagones menos llenos. Si hay ventanas, mantenerlas entreabiertas ayuda, y tocar lo menos posible barras y asideros. Al bajar, lo adecuado es lavarse las manos o usar gel antes de tocarse la cara, comer o beber. Cuando es viable, ir andando o en bicicleta parte del trayecto reduce la exposición y suma ejercicio.
Quedarse en casa cuando hay síntomas
Es una de las medidas más eficaces y de las más difíciles de cumplir. Con fiebre, tos intensa o malestar general, lo recomendable es no acudir a la oficina y, si el trabajo lo permite, teletrabajar. Quien tenga síntomas leves y deba salir debería usar mascarilla, mantener la distancia y extremar la higiene. Toser o estornudar sobre el codo flexionado o en un pañuelo desechable evita expulsar gotitas al ambiente.
La vacunación como refuerzo
La vacuna de la gripe y la del covid se ofrecen cada otoño a los grupos de riesgo y a los profesionales sanitarios, y no reemplazan al resto de medidas. Dormir bien, comer de forma equilibrada y hacer ejercicio ayudan al organismo a defenderse, aunque no evitan por sí solos el contagio.



