Espirometría

La espirometría es una prueba que mide cuánto aire pueden mover los pulmones y con qué rapidez lo hacen. Es la más utilizada para estudiar la respiración y se realiza en el centro de salud, en el hospital o en la consulta del neumólogo. No requiere pinchazos ni radiación.

Para qué sirve

El médico la pide cuando una persona tiene tos que no se quita, falta de aire, pitidos al respirar u opresión en el pecho. También se usa para diagnosticar enfermedades como el asma o la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), para controlar cómo evolucionan y para comprobar si un tratamiento funciona. Se recomienda a menudo en fumadores y exfumadores con síntomas, y en personas expuestas al polvo o a productos químicos en el trabajo. Por sí sola no da un diagnóstico, y el médico la interpreta junto con los síntomas y otras pruebas.

Cómo se hace

La persona se sienta, se coloca una pinza en la nariz para que el aire no se escape por ahí y respira por una boquilla conectada al espirómetro. Un profesional le pide que tome todo el aire que pueda y lo suelte soplando con la máxima fuerza y durante el mayor tiempo posible, como si quisiera apagar de golpe muchas velas. Se repite varias veces para comprobar que los resultados son fiables. En muchos casos, después de la primera serie se administra un broncodilatador inhalado, un medicamento que abre los bronquios, y se repite la prueba para ver si la respiración mejora. Todo el proceso suele durar menos de media hora.

Cómo prepararse

Lo más seguro es seguir las instrucciones que dé el centro al darte la cita. De forma general, se pide no fumar, no tomar alcohol y no hacer ejercicio intenso en las horas previas, evitar una comida copiosa justo antes y llevar ropa cómoda. Algunos medicamentos inhalados pueden influir en el resultado, y será el médico quien indique si hay que dejarlos de usar unas horas antes. No conviene suspender ningún tratamiento por cuenta propia.

Qué miden los resultados

El informe muestra sobre todo dos datos. La capacidad vital forzada, conocida como FVC, es el total de aire que se expulsa al soplar con fuerza. El volumen espiratorio forzado en el primer segundo, o FEV1, es la cantidad de aire que se saca durante el primer segundo. La relación entre ambos ayuda a distinguir si los bronquios están estrechados, como ocurre en el asma o en la EPOC, o si los pulmones se llenan menos de lo normal. Los valores normales dependen de la edad, el sexo y la estatura, por eso se comparan con los esperados para cada persona. Solo el médico puede interpretar el resultado.

¡Comparte esta noticia en tus redes sociales y etiquétanos!

Otras noticias que quizá te interesen

¿Quieres compartir una noticia en la comunidad?

Rellena el siguiente formulario y nos pondremos en contacto contigo.