La incidencia de la gripe continúa creciendo en España y alcanza ya los 446,6 casos por cada 100.000 habitantes en Atención Primaria, según el último informe del Instituto de Salud Carlos III. Este repunte se refleja en los hospitales, donde los ingresos han subido un 17 % en una semana, afectando sobre todo a mayores de 80 años y bebés menores de un año.
Aunque el conjunto de virus respiratorios muestra cierta ralentización, la gripe mantiene una intensidad epidémica media y sigue extendiéndose en casi todos los grupos de edad, con especial impacto en los más pequeños: los menores de un año registran una tasa de 2.139 casos por cada 100.000 habitantes, y los niños de 1 a 4 años alcanzan los 1.595,9.
El virus respiratorio sincitial (VRS) también experimenta un fuerte incremento, con un 44,7 % más de diagnósticos en una semana, mientras que la covid-19 desciende en la mayoría de grupos, aunque con un ligero repunte en los mayores de 80 años.
La presión asistencial se intensifica en urgencias y hospitalización. En algunos centros se atiende a cientos de pacientes en un solo día, con esperas de hasta cuatro jornadas para conseguir cama y enfermos ubicados en pasillos. Sociedades médicas y sindicatos advierten de una situación crítica marcada por la falta de profesionales sanitarios y la ausencia de planes de contingencia, lo que agrava la saturación en numerosos hospitales del país.
Ante este escenario, los expertos continúan recomendando la vacunación contra la gripe, especialmente en los grupos más vulnerables —mayores, bebés y personas con enfermedades crónicas—, como la medida más eficaz para reducir complicaciones y aliviar la presión sobre el sistema sanitario.



