Qué hacer con el móvil antes de acostarte

La luz de la pantalla llega directa a los ojos justo cuando el cuerpo debería empezar a prepararse para dormir. Los médicos que estudian el sueño llevan años repitiendo el mismo mensaje: el móvil en la cama retrasa el descanso más de lo que pensamos, y no solo por el contenido que consumimos, sino por cómo funciona nuestro cerebro ante esa luz.

La melatonina, la hormona que avisa al cuerpo de que ha llegado la hora de dormir, se libera con la oscuridad. La luz azul de las pantallas frena esa liberación y engaña al cerebro haciéndole creer que todavía es de día. El resultado es un sueño que tarda más en llegar y que, cuando llega, es más ligero y menos reparador.

A eso se suma el propio contenido. Revisar el correo del trabajo, leer noticias o quedarse enganchado en redes sociales activa la mente justo cuando debería relajarse. El cuerpo entra en cama pero la cabeza sigue trabajando, y esa mezcla es la receta perfecta para dar vueltas sin conseguir desconectar.

¿Qué podemos hacer?

Los especialistas en higiene del sueño proponen dejar el móvil fuera del dormitorio, o al menos apagarlo una hora antes de acostarse. Ese margen le da tiempo al cerebro para bajar el ritmo de forma natural. Si dejar el teléfono en otra habitación resulta complicado, activar el modo noche o el filtro de luz cálida ayuda a suavizar el impacto, aunque no lo elimina del todo.

Otro truco que recomiendan los médicos es sustituir la pantalla por otra rutina antes de dormir. Leer unas páginas de un libro en papel, escuchar algo de música tranquila o simplemente apagar la luz y respirar unos minutos son gestos que le mandan al cuerpo la señal de que el día ha terminado. La clave está en la repetición, porque el cerebro aprende a asociar esos gestos con el sueño cuando se convierten en costumbre.

También conviene vigilar las notificaciones. Un simple aviso puede bastar para que la cabeza vuelva a activarse justo cuando empezaba a relajarse. Silenciar el móvil, o directamente ponerlo en modo avión, evita esas interrupciones que rompen el proceso de desconexión.

No hace falta eliminar el móvil de la vida por completo, pero sí darle un descanso antes del propio descanso. Pequeños cambios, como dejarlo cargando fuera de la habitación o establecer una hora límite para las pantallas, marcan una diferencia real en la calidad del sueño con el paso de los días.

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