¿Es normal tener más hambre ahora que ha bajado el calor?

¿Es normal tener más hambre ahora que ha bajado el calor?

Sí, y tiene una explicación que va más allá de la simple sensación subjetiva. A medida que las temperaturas descienden, es habitual notar un apetito mayor del que se tenía en pleno verano, un fenómeno que responde a mecanismos biológicos bien documentados y no a una falta de control.

Qué ocurre en el organismo

Cuando baja la temperatura ambiente, el cuerpo necesita más energía para mantener su temperatura interna estable, un proceso conocido como termorregulación. Este gasto energético adicional envía señales que se traducen en una mayor sensación de hambre. Según una revisión publicada en Frontiers in Nutrition, la exposición al frío puede aumentar los niveles de grelina, la hormona que estimula el apetito, y reducir los de leptina, la que indica saciedad, lo que ayuda a explicar por qué las ganas de comer aumentan cuando desciende el termómetro.

Una respuesta también evolutiva

Este mecanismo tiene además un componente adaptativo heredado de la evolución humana, orientado a acumular reservas energéticas de cara a los meses más fríos. El hipotálamo, la región cerebral que regula el hambre, envía señales más intensas para consumir alimentos densos en energía a medida que se acortan los días, lo que explica la preferencia habitual por platos más calóricos y reconfortantes en esta época.

La luz también influye

A la termorregulación se suma otro factor relevante: la menor exposición solar reduce los niveles de serotonina, el neurotransmisor asociado al bienestar, lo que puede llevar a compensar esa caída buscando alimentos ricos en carbohidratos y azúcares, capaces de elevar la serotonina de forma rápida aunque temporal.

Cómo gestionarlo sin recurrir solo a la restricción

Los especialistas recomiendan no utilizar el frío como excusa para perder el control alimentario, pero tampoco ignorar esta señal fisiológica real. Mantener horarios de comida regulares, priorizar alimentos saciantes como legumbres, verduras cocidas o proteínas, y no eliminar por completo los platos reconfortantes de la estación ayuda a adaptarse a este cambio sin caer en excesos sistemáticos.

Cuándo acudir al especialista

Si el aumento del apetito resulta desproporcionado, se acompaña de cambios de peso significativos o interfiere con el bienestar general, puede ser recomendable consultar con un especialista en nutrición para valorar el caso de forma individualizada.

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