La llegada del otoño trae descensos de temperatura, ambientes más secos por el uso de la calefacción y un aumento de los cuadros respiratorios. Todo ello afecta a las cuerdas vocales, que necesitan estar bien hidratadas para vibrar con normalidad. Cuando se irritan, aparecen la ronquera, la sensación de carraspeo constante o, en los casos más marcados, la pérdida temporal de la voz.
Beber agua a lo largo del día
El primer consejo de los otorrinolaringólogos es beber agua a lo largo del día, en pequeños sorbos y sin esperar a tener sed. Las infusiones templadas y los caldos también ayudan a mantener la mucosa de la garganta humectada. Conviene evitar las bebidas muy calientes y el alcohol, que resecan, y dejar el tabaco, uno de los principales agresores de la laringe.
Un ambiente menos seco
El ambiente de casa y de la oficina también influye. Mantener una humedad moderada en las habitaciones, ventilar a diario y no subir en exceso la calefacción reduce la sequedad. Abrigar el cuello al salir a la calle ayuda a evitar los cambios bruscos de temperatura, aunque no sustituye al resto de medidas.
Un respiro para las cuerdas vocales
Cuando la garganta ya está resentida, lo más recomendable es dar un respiro a la voz. Hablar poco, sin gritar y sin forzar el tono es la mejor opción. Susurrar tampoco ayuda, porque obliga a las cuerdas vocales a un esfuerzo similar al de gritar. El carraspeo continuo, muy habitual cuando molesta la garganta, también las irrita, así que es preferible tragar saliva o beber un poco de agua.
Atención a quienes viven de la voz
Los profesionales que usan la voz a diario, como docentes, locutores, cantantes o teleoperadores, deben cuidar especialmente estos hábitos en los meses fríos. Hacer pausas, calentar la voz antes de las jornadas largas y respirar con el diafragma son prácticas que reducen la fatiga vocal.
Cuándo acudir al médico
La ronquera que acompaña a un resfriado suele desaparecer en pocos días. Si persiste más de dos o tres semanas, o si aparece dolor al tragar, dificultad para respirar o sangre en la saliva, hay que acudir al médico para descartar otras causas. En el caso de los fumadores, la consulta no debe retrasarse.



