Las drogas aumentan el riesgo de ictus incluso en jóvenes

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Un nuevo análisis científico realizado en la Universidad de Cambridge ha encendido las alarmas al confirmar que el consumo de drogas recreativas como la cocaína, las anfetaminas y el cannabis incrementa de forma significativa el riesgo de sufrir un ictus, incluso entre personas jóvenes y aparentemente sanas. El estudio, basado en millones de registros sanitarios de Europa y Norteamérica, concluye que estas sustancias actúan como factores de riesgo directos, y no solo como elementos asociados a estilos de vida poco saludables.

Los investigadores señalan que la cocaína casi duplica la probabilidad de sufrir un ictus, mientras que las anfetaminas la más que duplican, convirtiéndose en una de las drogas con mayor impacto cerebrovascular. El cannabis, aunque con un efecto menos pronunciado, también muestra una asociación clara con eventos cerebrovasculares, especialmente en consumidores habituales o en personas con otros factores de riesgo.

Un fenómeno en aumento entre menores de 50 años

Los expertos advierten de que el ictus, tradicionalmente asociado a personas mayores, está aumentando de forma preocupante entre menores de 50 años. En este grupo, el consumo de drogas recreativas se ha convertido en uno de los factores que más contribuye a este incremento. Según los neurólogos consultados, muchos de estos pacientes llegan a urgencias sin antecedentes médicos relevantes, lo que dificulta el diagnóstico temprano y retrasa el tratamiento.

¿Qué ocurre en el cerebro?

Entre los mecanismos implicados destacan:

  • Aumento brusco de la presión arterial, que puede desencadenar hemorragias cerebrales.
  • Vasoespasmos, un estrechamiento repentino de las arterias que reduce el flujo sanguíneo al cerebro.
  • Alteraciones en la coagulación, que favorecen la formación de trombos.
  • Inflamación vascular, que debilita las paredes de los vasos sanguíneos.

Los especialistas subrayan que estos efectos pueden aparecer incluso tras consumos esporádicos, lo que desmonta la idea de que “solo el consumo habitual es peligroso”.

Llamamiento a la prevención

Las sociedades neurológicas insisten en reforzar las campañas de prevención dirigidas a jóvenes y recuerdan que estas sustancias, aunque se consuman en contextos recreativos, pueden desencadenar daños graves y permanentes en el cerebro. Además, alertan de que muchos consumidores no relacionan síntomas como dolor de cabeza intenso, pérdida de visión o dificultad para hablar con un ictus, lo que retrasa la atención médica y empeora el pronóstico.

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