Xerosis

La xerosis, o xerosis cutánea, es la sequedad anormal de la piel. Aparece cuando la capa más externa pierde agua y grasa y deja de funcionar bien como barrera. La piel se ve áspera y opaca, y a veces descama. Es habitual en piernas, brazos, manos y espalda.

Por qué aparece

El frío, el aire seco de la calefacción y las duchas largas con agua muy caliente son las causas más comunes. Los jabones agresivos y el lavado excesivo agravan el problema. Con la edad la piel produce menos grasa, por eso la xerosis es más frecuente y más intensa en personas mayores. También puede asociarse a dermatitis atópica, diabetes, hipotiroidismo, enfermedad renal o a ciertos medicamentos, como algunos diuréticos.

Cómo se nota

Los síntomas habituales son sensación de tirantez, rugosidad, descamación fina y picor, que los médicos llaman prurito. Cuando la sequedad es intensa pueden formarse pequeñas grietas dolorosas, sobre todo en manos y talones. Rascarse empeora la irritación y puede dejar la piel enrojecida.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Es verdad que en otoño se contagian más resfriados por el cambio de temperatura?

Es una de las creencias más arraigadas cada año: en cuanto baja el termómetro, parece inevitable acabar con mocos y la garganta irritada. Sin embargo, la ciencia matiza bastante esta idea tan extendida.

El frío no causa el resfriado, los virus sí

Los resfriados están provocados por virus, principalmente rinovirus, no por las bajas temperaturas en sí mismas. Salir sin abrigo o tener el pelo mojado no es, por tanto, la causa directa de coger un resfriado. Lo que ocurre es más indirecto, y tiene que ver con cómo esos virus aprovechan determinadas condiciones para contagiarse con más facilidad.

Por qué sube la incidencia en esta época

Los cambios bruscos de temperatura obligan al organismo a un esfuerzo constante de adaptación, lo que puede debilitar momentáneamente las defensas de la mucosa nasal y facilitar la entrada de los virus. A esto se suma que el aire se vuelve más seco en otoño, lo que reseca las vías respiratorias y reduce su capacidad de actuar como barrera natural. Investigaciones como la publicada por inmunólogos de la Universidad de Yale han encontrado además que los propios virus del resfriado se reproducen mejor cuando baja la temperatura.

El verdadero factor decisivo, los espacios cerrados

Más allá del clima, el factor que más influye en el aumento de contagios es el cambio de hábitos. Con el frío, se pasa más tiempo en espacios cerrados y peor ventilados, compartiendo aire con más personas, lo que facilita enormemente la transmisión de los virus respiratorios de una persona a otra.

Cómo reducir el riesgo

Ventilar con frecuencia los espacios cerrados, mantener una buena hidratación para que las mucosas conserven su función protectora y evitar los cambios bruscos entre ambientes muy fríos y muy calefactados son las medidas más efectivas, por encima de mitos como evitar salir con el pelo mojado.

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