La Comisión de Salud Pública ha dado luz verde a una Estrategia de vacunación específica para personas migrantes y refugiadas que llegan a España por vías irregulares, una medida que busca unificar criterios entre comunidades autónomas y reforzar la protección frente a enfermedades prevenibles en un colectivo especialmente vulnerable. La iniciativa, que se aplicará en coordinación con el Programa de Atención Humanitaria, pretende garantizar que quienes llegan al país en situaciones de especial fragilidad reciban una atención sanitaria básica y homogénea desde los primeros días.
Según fuentes del Ministerio de Sanidad, la estrategia responde a la necesidad de actualizar los protocolos de vacunación ante el aumento de llegadas irregulares registrado en los últimos años y la diversidad de procedencias. Muchos de los recién llegados provienen de países con coberturas bajas, sistemas sanitarios debilitados por conflictos o crisis económicas, o con calendarios de inmunización distintos a los europeos. Esto, unido a la movilidad constante y a las dificultades administrativas, puede dificultar el acceso a la vacunación ordinaria.
La nueva estrategia establece que adolescentes y personas adultas que entren en el sistema de acogida recibirán una primera dosis de vacunas prioritarias durante las tres primeras semanas tras su llegada. Entre ellas se incluyen la triple vírica (sarampión, rubeola y paperas), la vacuna frente a la poliomielitis y la de tétanos-difteria, consideradas esenciales tanto por su relevancia epidemiológica como por la necesidad de mantener altas coberturas en la población general.
Además, se contempla la aplicación de pautas aceleradas cuando la estancia en los centros de acogida sea breve, con el fin de completar la inmunización en el menor tiempo posible. En los casos en los que la permanencia se prolongue, se procederá a completar el calendario de vacunación de toda la vida, así como las vacunas recomendadas para grupos de riesgo.
Uno de los puntos clave del documento es la revisión de la documentación vacunal. Si la persona dispone de una cartilla legible y fiable, se respetarán las dosis ya administradas. Sin embargo, cuando no exista documentación o esta sea dudosa —una situación frecuente en contextos de desplazamiento forzoso—, se optará por administrar las vacunas necesarias sin reiniciar pautas, siguiendo las recomendaciones internacionales de seguridad.
Sanidad subraya que la estrategia no solo busca proteger a las personas recién llegadas, sino también reforzar la salud pública en su conjunto. En los últimos años, Europa ha registrado brotes de sarampión y un aumento de casos de enfermedades que se consideraban controladas. Mantener coberturas altas en toda la población es esencial para evitar la reintroducción de patologías que pueden propagarse rápidamente en contextos de hacinamiento o movilidad.
Las comunidades autónomas, responsables de la ejecución práctica, valoran positivamente la existencia de un marco común que permita evitar desigualdades territoriales. Hasta ahora, la vacunación de migrantes irregulares dependía en gran medida de los protocolos internos de cada región, lo que generaba diferencias en tiempos, criterios y disponibilidad de recursos.
Organizaciones humanitarias y ONG especializadas en migración han celebrado la aprobación de la estrategia, aunque recuerdan que la vacunación debe ir acompañada de medidas de acceso al sistema sanitario, intérpretes, mediación cultural y campañas informativas adaptadas. “La salud pública es más fuerte cuando nadie queda fuera”, señalan desde varias entidades.
Con esta medida, España se alinea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, que insisten en la importancia de garantizar la vacunación en contextos migratorios para proteger tanto a las personas desplazadas como a las comunidades de acogida



