La pregunta sobre qué temperatura marca realmente el inicio de la fiebre continúa generando dudas, especialmente en épocas de mayor circulación de virus. En términos generales, se considera fiebre cuando la temperatura corporal supera los 38 °C, aunque el valor puede variar ligeramente según el método de medición y la edad de la persona.
Los especialistas recuerdan que la fiebre suele ser una respuesta natural del organismo ante una infección y, por sí sola, no siempre indica gravedad. Sin embargo, recomiendan prestar atención cuando la temperatura supera los 39 °C, cuando aparece en bebés muy pequeños o cuando se acompaña de síntomas como confusión, dificultad respiratoria, somnolencia excesiva o un deterioro rápido del estado general.
Observar la evolución y el estado de la persona, más allá del número exacto del termómetro, es clave para decidir si es necesario buscar atención médica.



